bepSALUT

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jul.
06
2020

Posted 2 years 41 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Ester Busquets Fernández

Regidora de Educación y Bienestar Social 

Ayuntamiento de Banyoles


La pandemia de la COVID-19 ha representado un zarandeo importante a las políticas municipales. En el caso de Banyoles, el equipo de gobierno ha centrado todos sus esfuerzos en la atención a las personas, especialmente de aquellos colectivos más vulnerables. Así pues, en un primer momento se ha intentado hacer frente a todas aquellas necesidades que garantizaban la seguridad de las personas tanto a la vía pública como centros residenciales, la cobertura de las necesidades más básicas de las personas, el bienestar emocional y la salud mental, la continuidad de la educación reglada de nuestros alumnos… Ahora nos toca pensar en esta nueva realidad. Con unos presupuestos que se tendrán que reformular porque nuestras prioridades en menos de dos meses han cambiado; y esto no quiere decir que tengamos que cambiar nuestros objetivos, sino que implicará repensarlos para poderlos llevar a cabo de diferente manera o que implicará un esfuerzo mayor para lograrlos. Al final el primer objetivo de cualquier equipo de gobierno tiene que ser el bienestar de sus conciudadanos.

Por otro lado, quiero creer que la COVID-19 también nos ha llevado a trabajar desde un enfoque diferente, y que, por lo tanto, nos ha abocado en un nuevo aprendizaje a marchas forzadas. Aquello que hace unos meses creíamos difícil, en el sentido de un trabajo transversal y global del bienestar social, forzosamente se ha tenido que hacer. No podemos hablar de retorno en los centros escolares si no hablamos de desinfecciones, de seguridad vial, de limpieza de vía pública, de conciliación de vida laboral y familiar, de servicios sociales… No podemos hablar de fomento del comercio local si no trabajamos en ayudas económicas para el pequeño comercio, diferentes acciones para potenciar el tráfico en la calle tales como acontecimientos deportivos o culturales en pequeño formato que inviten a pasear por las calles, formación por el pequeño comercio en materia de publicidad… En definitiva, si esta crisis puede haber traído algo positivo sería esta nueva manera de trabajar y de concebir que por el bienestar de la gente es imprescindible un trabajo transversal de todas las áreas.

En cuanto a la experiencia personal el día a día dentro de un ayuntamiento como el de Banyoles es bastante frenético. Además, los servicios sociales están delegados al consejo comarcal, de donde también soy consejera de bienestar social; por lo tanto, diría que previamente al coronavirus mi actividad ya era bastante intensa, y más teniendo en cuenta la época del año en que vivimos, donde los acontecimientos públicos se multiplican. Además, estábamos en un momento de replantear algunos servicios, sobre todo de servicios sociales, dado que las necesidades de la población han cambiado y parecía que podríamos volver a hacer “trabajo social” en el sentido de trabajar con las personas y las familias para ayudarlos a ser autónomos socialmente o económicamente hablando, trabajo familiar desde una vertiente más terapéutica y sistémica, dar más énfasis al trabajo comunitario como metodología preventiva… en definitiva, un trabajo social más centrado en las personas y no tanto en la dispensación y tramitación de recursos.  Cuando se nos anunció el confinamiento un regidor me dijo: “Esther esto irá bien para frenar un poco” este mismo regidor pasada una semana me decía “Esther esto es horroroso, es uno no parar en todo el día”.  Pienso que estas dos frases reflejan muy bien el antes y el después. Estos dos meses han estado de trabajo intensísimo. Hemos tenido que detectar nuevas necesidades, repensar cómo resolverlas con la máxima celeridad, cómo contener, calmar, dar soluciones en la comunidad … en definitiva yo diría que ha sido un reinventarnos.
Mi día a día ha estado con dos teléfonos y un ordenador con un montón de videoconferencias diarias (sábados y domingos incluidos), y jornadas maratonianas de 14 y 15 horas diarias. Pero pienso que es lo que me toca como responsable de los temas educativos y sociales de mi ciudad y mi comarca. 

Personalmente me gusta intentar ver si he podido sacar algo bueno de las cosas malas. En este caso destacaría:

• Que Banyoles y comarca tienen ciudadanos con una gran calidad humana, que se han volcado en poder ayudar en aquello buenamente podían.
• Que a los técnicos de mis áreas no les ha importado poner horas y hacer tareas que a menudo no les correspondían dentro de sus funciones.
• Que el equipo de gobierno ha salido reforzado de todo esto. Con mayor complicidad y sobre todo al trabajar de forma transversal y conjunta. Ahora más que nunca. Y de esto la ciudad saca mayor beneficio.

Y por último, la respecto de los retos. Pues personalmente pienso que ahora viene la parte más difícil. Pensar en esta “nueva realidad” no será fácil. Trabajar en aquello que no conoces hacia donde puede derivar es algo complicado. Lo que sí está claro es que el estado del bienestar que teníamos ya no es el mismo y que han aparecido nuevas necesidades que se tendrán que cubrir. No hablo solo de necesidades personales, sino también comunitarias. Pienso que la comunidad no está preparada para vivir estas nuevas relaciones sociales y que habrá que repensar nuevas metodologías, nuevos espacios, nuevas estrategias para poderlas restablecer y a la vez poder afrontar estas nuevas necesidades. Pero esto no lo podremos hacer solo los políticos, pienso que uno de los errores que han cometido a nivel político el Estado Español e incluso a nivel de país es que a menudo no se ha contado con la propia comunidad a la hora de tomar decisiones. Es la gente que trabaja, que convive, que vive el día a día de nuestra ciudad quien conoce mejor las necesidades; y son ellos los que tienen que crear esta “nueva realidad”, y nosotros, como políticos del mundo local lo tenemos que liderar y poner todas las herramientas que podamos, y sino buscarlas, para poder cubrirlas. No sirve de nada que nosotros, políticos locales, nos reinventamos, sino que nos toca escuchar, estar junto a la gente, buscar medios económicos y sociales, reorganizarnos como institución, y como os decía, sobre todo liderar aquello que, juntamente con nuestros ciudadanos, pensamos que es el mejor. Es por eso por lo que pienso que nos hará falta cierta autonomía a nivel municipal. Dentro de la propia demarcación de Girona tenemos realidades muy diferentes y, por tanto, cada municipio tiene que ser capaz de readaptarse, teniendo en cuenta aquello que la comunidad necesita, propone o requiere.



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Libros, artículos e informes

COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed 

G. del Pozo, J. ¿Cómo sería una respuesta comunitaria al coronavirus?

How the COVID-19 Lockdown Affected Gender Inequality in Paid and Unpaid Work in Spain

Padilla J. ¿A quién vamos a dejar morir? Madrid: Capitán Swing; 2019. 176 p.


NOTA: bepSALUT pone estos contenidos a disposición pública con finalidades de información e investigación. En ningún caso se hace responsable de las informaciones, opiniones o conceptos que se expresan en ellos.


 

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Editorial

jul.
06
2020

Posted 2 years 41 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Ester Busquets Fernández

Regidora de Educación y Bienestar Social 

Ayuntamiento de Banyoles


La pandemia de la COVID-19 ha representado un zarandeo importante a las políticas municipales. En el caso de Banyoles, el equipo de gobierno ha centrado todos sus esfuerzos en la atención a las personas, especialmente de aquellos colectivos más vulnerables. Así pues, en un primer momento se ha intentado hacer frente a todas aquellas necesidades que garantizaban la seguridad de las personas tanto a la vía pública como centros residenciales, la cobertura de las necesidades más básicas de las personas, el bienestar emocional y la salud mental, la continuidad de la educación reglada de nuestros alumnos… Ahora nos toca pensar en esta nueva realidad. Con unos presupuestos que se tendrán que reformular porque nuestras prioridades en menos de dos meses han cambiado; y esto no quiere decir que tengamos que cambiar nuestros objetivos, sino que implicará repensarlos para poderlos llevar a cabo de diferente manera o que implicará un esfuerzo mayor para lograrlos. Al final el primer objetivo de cualquier equipo de gobierno tiene que ser el bienestar de sus conciudadanos.

Por otro lado, quiero creer que la COVID-19 también nos ha llevado a trabajar desde un enfoque diferente, y que, por lo tanto, nos ha abocado en un nuevo aprendizaje a marchas forzadas. Aquello que hace unos meses creíamos difícil, en el sentido de un trabajo transversal y global del bienestar social, forzosamente se ha tenido que hacer. No podemos hablar de retorno en los centros escolares si no hablamos de desinfecciones, de seguridad vial, de limpieza de vía pública, de conciliación de vida laboral y familiar, de servicios sociales… No podemos hablar de fomento del comercio local si no trabajamos en ayudas económicas para el pequeño comercio, diferentes acciones para potenciar el tráfico en la calle tales como acontecimientos deportivos o culturales en pequeño formato que inviten a pasear por las calles, formación por el pequeño comercio en materia de publicidad… En definitiva, si esta crisis puede haber traído algo positivo sería esta nueva manera de trabajar y de concebir que por el bienestar de la gente es imprescindible un trabajo transversal de todas las áreas.

En cuanto a la experiencia personal el día a día dentro de un ayuntamiento como el de Banyoles es bastante frenético. Además, los servicios sociales están delegados al consejo comarcal, de donde también soy consejera de bienestar social; por lo tanto, diría que previamente al coronavirus mi actividad ya era bastante intensa, y más teniendo en cuenta la época del año en que vivimos, donde los acontecimientos públicos se multiplican. Además, estábamos en un momento de replantear algunos servicios, sobre todo de servicios sociales, dado que las necesidades de la población han cambiado y parecía que podríamos volver a hacer “trabajo social” en el sentido de trabajar con las personas y las familias para ayudarlos a ser autónomos socialmente o económicamente hablando, trabajo familiar desde una vertiente más terapéutica y sistémica, dar más énfasis al trabajo comunitario como metodología preventiva… en definitiva, un trabajo social más centrado en las personas y no tanto en la dispensación y tramitación de recursos.  Cuando se nos anunció el confinamiento un regidor me dijo: “Esther esto irá bien para frenar un poco” este mismo regidor pasada una semana me decía “Esther esto es horroroso, es uno no parar en todo el día”.  Pienso que estas dos frases reflejan muy bien el antes y el después. Estos dos meses han estado de trabajo intensísimo. Hemos tenido que detectar nuevas necesidades, repensar cómo resolverlas con la máxima celeridad, cómo contener, calmar, dar soluciones en la comunidad … en definitiva yo diría que ha sido un reinventarnos.
Mi día a día ha estado con dos teléfonos y un ordenador con un montón de videoconferencias diarias (sábados y domingos incluidos), y jornadas maratonianas de 14 y 15 horas diarias. Pero pienso que es lo que me toca como responsable de los temas educativos y sociales de mi ciudad y mi comarca. 

Personalmente me gusta intentar ver si he podido sacar algo bueno de las cosas malas. En este caso destacaría:

• Que Banyoles y comarca tienen ciudadanos con una gran calidad humana, que se han volcado en poder ayudar en aquello buenamente podían.
• Que a los técnicos de mis áreas no les ha importado poner horas y hacer tareas que a menudo no les correspondían dentro de sus funciones.
• Que el equipo de gobierno ha salido reforzado de todo esto. Con mayor complicidad y sobre todo al trabajar de forma transversal y conjunta. Ahora más que nunca. Y de esto la ciudad saca mayor beneficio.

Y por último, la respecto de los retos. Pues personalmente pienso que ahora viene la parte más difícil. Pensar en esta “nueva realidad” no será fácil. Trabajar en aquello que no conoces hacia donde puede derivar es algo complicado. Lo que sí está claro es que el estado del bienestar que teníamos ya no es el mismo y que han aparecido nuevas necesidades que se tendrán que cubrir. No hablo solo de necesidades personales, sino también comunitarias. Pienso que la comunidad no está preparada para vivir estas nuevas relaciones sociales y que habrá que repensar nuevas metodologías, nuevos espacios, nuevas estrategias para poderlas restablecer y a la vez poder afrontar estas nuevas necesidades. Pero esto no lo podremos hacer solo los políticos, pienso que uno de los errores que han cometido a nivel político el Estado Español e incluso a nivel de país es que a menudo no se ha contado con la propia comunidad a la hora de tomar decisiones. Es la gente que trabaja, que convive, que vive el día a día de nuestra ciudad quien conoce mejor las necesidades; y son ellos los que tienen que crear esta “nueva realidad”, y nosotros, como políticos del mundo local lo tenemos que liderar y poner todas las herramientas que podamos, y sino buscarlas, para poder cubrirlas. No sirve de nada que nosotros, políticos locales, nos reinventamos, sino que nos toca escuchar, estar junto a la gente, buscar medios económicos y sociales, reorganizarnos como institución, y como os decía, sobre todo liderar aquello que, juntamente con nuestros ciudadanos, pensamos que es el mejor. Es por eso por lo que pienso que nos hará falta cierta autonomía a nivel municipal. Dentro de la propia demarcación de Girona tenemos realidades muy diferentes y, por tanto, cada municipio tiene que ser capaz de readaptarse, teniendo en cuenta aquello que la comunidad necesita, propone o requiere.



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Políticas Municipales en el Ayuntamiento de Banyoles en el marco de la COVID-19

Ester Busquets Fernández

Regidora de Educación y Bienestar Social 

Ayuntamiento de Banyoles


La pandemia de la COVID-19 ha representado un zarandeo importante a las políticas municipales. En el caso de Banyoles, el equipo de gobierno ha centrado todos sus esfuerzos en la atención a las personas, especialmente de aquellos colectivos más vulnerables. Así pues, en un primer momento se ha intentado hacer frente a todas aquellas necesidades que garantizaban la seguridad de las personas tanto a la vía pública como centros residenciales, la cobertura de las necesidades más básicas de las personas, el bienestar emocional y la salud mental, la continuidad de la educación reglada de nuestros alumnos… Ahora nos toca pensar en esta nueva realidad. Con unos presupuestos que se tendrán que reformular porque nuestras prioridades en menos de dos meses han cambiado; y esto no quiere decir que tengamos que cambiar nuestros objetivos, sino que implicará repensarlos para poderlos llevar a cabo de diferente manera o que implicará un esfuerzo mayor para lograrlos. Al final el primer objetivo de cualquier equipo de gobierno tiene que ser el bienestar de sus conciudadanos.

Por otro lado, quiero creer que la COVID-19 también nos ha llevado a trabajar desde un enfoque diferente, y que, por lo tanto, nos ha abocado en un nuevo aprendizaje a marchas forzadas. Aquello que hace unos meses creíamos difícil, en el sentido de un trabajo transversal y global del bienestar social, forzosamente se ha tenido que hacer. No podemos hablar de retorno en los centros escolares si no hablamos de desinfecciones, de seguridad vial, de limpieza de vía pública, de conciliación de vida laboral y familiar, de servicios sociales… No podemos hablar de fomento del comercio local si no trabajamos en ayudas económicas para el pequeño comercio, diferentes acciones para potenciar el tráfico en la calle tales como acontecimientos deportivos o culturales en pequeño formato que inviten a pasear por las calles, formación por el pequeño comercio en materia de publicidad… En definitiva, si esta crisis puede haber traído algo positivo sería esta nueva manera de trabajar y de concebir que por el bienestar de la gente es imprescindible un trabajo transversal de todas las áreas.

En cuanto a la experiencia personal el día a día dentro de un ayuntamiento como el de Banyoles es bastante frenético. Además, los servicios sociales están delegados al consejo comarcal, de donde también soy consejera de bienestar social; por lo tanto, diría que previamente al coronavirus mi actividad ya era bastante intensa, y más teniendo en cuenta la época del año en que vivimos, donde los acontecimientos públicos se multiplican. Además, estábamos en un momento de replantear algunos servicios, sobre todo de servicios sociales, dado que las necesidades de la población han cambiado y parecía que podríamos volver a hacer “trabajo social” en el sentido de trabajar con las personas y las familias para ayudarlos a ser autónomos socialmente o económicamente hablando, trabajo familiar desde una vertiente más terapéutica y sistémica, dar más énfasis al trabajo comunitario como metodología preventiva… en definitiva, un trabajo social más centrado en las personas y no tanto en la dispensación y tramitación de recursos.  Cuando se nos anunció el confinamiento un regidor me dijo: “Esther esto irá bien para frenar un poco” este mismo regidor pasada una semana me decía “Esther esto es horroroso, es uno no parar en todo el día”.  Pienso que estas dos frases reflejan muy bien el antes y el después. Estos dos meses han estado de trabajo intensísimo. Hemos tenido que detectar nuevas necesidades, repensar cómo resolverlas con la máxima celeridad, cómo contener, calmar, dar soluciones en la comunidad … en definitiva yo diría que ha sido un reinventarnos.
Mi día a día ha estado con dos teléfonos y un ordenador con un montón de videoconferencias diarias (sábados y domingos incluidos), y jornadas maratonianas de 14 y 15 horas diarias. Pero pienso que es lo que me toca como responsable de los temas educativos y sociales de mi ciudad y mi comarca. 

Personalmente me gusta intentar ver si he podido sacar algo bueno de las cosas malas. En este caso destacaría:

• Que Banyoles y comarca tienen ciudadanos con una gran calidad humana, que se han volcado en poder ayudar en aquello buenamente podían.
• Que a los técnicos de mis áreas no les ha importado poner horas y hacer tareas que a menudo no les correspondían dentro de sus funciones.
• Que el equipo de gobierno ha salido reforzado de todo esto. Con mayor complicidad y sobre todo al trabajar de forma transversal y conjunta. Ahora más que nunca. Y de esto la ciudad saca mayor beneficio.

Y por último, la respecto de los retos. Pues personalmente pienso que ahora viene la parte más difícil. Pensar en esta “nueva realidad” no será fácil. Trabajar en aquello que no conoces hacia donde puede derivar es algo complicado. Lo que sí está claro es que el estado del bienestar que teníamos ya no es el mismo y que han aparecido nuevas necesidades que se tendrán que cubrir. No hablo solo de necesidades personales, sino también comunitarias. Pienso que la comunidad no está preparada para vivir estas nuevas relaciones sociales y que habrá que repensar nuevas metodologías, nuevos espacios, nuevas estrategias para poderlas restablecer y a la vez poder afrontar estas nuevas necesidades. Pero esto no lo podremos hacer solo los políticos, pienso que uno de los errores que han cometido a nivel político el Estado Español e incluso a nivel de país es que a menudo no se ha contado con la propia comunidad a la hora de tomar decisiones. Es la gente que trabaja, que convive, que vive el día a día de nuestra ciudad quien conoce mejor las necesidades; y son ellos los que tienen que crear esta “nueva realidad”, y nosotros, como políticos del mundo local lo tenemos que liderar y poner todas las herramientas que podamos, y sino buscarlas, para poder cubrirlas. No sirve de nada que nosotros, políticos locales, nos reinventamos, sino que nos toca escuchar, estar junto a la gente, buscar medios económicos y sociales, reorganizarnos como institución, y como os decía, sobre todo liderar aquello que, juntamente con nuestros ciudadanos, pensamos que es el mejor. Es por eso por lo que pienso que nos hará falta cierta autonomía a nivel municipal. Dentro de la propia demarcación de Girona tenemos realidades muy diferentes y, por tanto, cada municipio tiene que ser capaz de readaptarse, teniendo en cuenta aquello que la comunidad necesita, propone o requiere.




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