bepSALUT

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abr.
16
2020

Posted 2 years 121 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Sílvia Espinal Utgés

Cátedra de Promoción de la Salud de la Universidad de Girona 

Según un estudio reciente, la ciudadanía de Cataluña tiene un buen nivel de alfabetización en salud1 que según la definición de Sørensen et al.2 significa que tiene buenos conocimientos, motivación y competencias para acceder, entender y apreciar información sobre salud, para tomar decisiones saludables, prevenir enfermedades y promover su salud y la de su comunidad. No obstante, durante una situación extraordinaria como es el confinamiento para frenar la propagación de la Covid-19, estas capacidades se ponen a prueba, pues se percibe que circula mucha información y no toda es verídica, y aún así sigue circulando.

Partiendo de la plena conciencia de que esta situación de alarma acentúa que las personas actúen desde la incertidumbre y el miedo, queremos reflexionar sobre el papel de la alfabetización como determinante de la salut3, y sobre las competencias de las personas en relación con la gestión de la información sobre salud durante el confinamiento en esta crisis sanitaria.

Hoy en día, el uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales está ampliamente entendido en todas las franjas de edad y clase social. Por ello, el acceso a la información sobre salud y sobre la enfermedad del coronavirus está bastante generalizado, sin embargo, y conscientes de que ciertos colectivos vulnerables no disponen de este acceso, animamos a facilitar el acceso a esta información a aquellos miembros de nuestra comunidad que detectamos que tienen dificultad en acceder a la información, imprimiendo por ejemplo información contrastada y facilitándola.

Además, el acceso a la información es muy extensa y cambiante. Por un lado, disponemos de información en páginas web de organismos y autoridades sanitarias y cuentas oficiales en redes sociales. Por otra, nos llega mucha información a través de los chats, mucha de ella falsa y de la que no se suele citar la fuente. En este sentido, la recomendación es seguir siempre canales oficiales como la web que el Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña ha habilitado, un espacio web específico con información relacionada con el coronavirus (https://web.gencat.cat/ca/coronavirus /). La Unión Internacional de Promoción y Educación para la Salud (UIHPE) ha habilitado también un espacio en su web con información sobre la Covid-19 de organismos internacionales (Organización Mundial de la Salud, Comisión Europea y Naciones Unidas), y miembros de la unión (https : //www.iuhpe.org/index.php/en/iuhpenews/1360-covid-19-resources). Por último, destacamos una guía de buenas prácticas para mantener informada a las personas elaborada por Orkan Okan et al4, y un artículo de la OMS de lucha contra la desinformación o "infodèmia" de John Zarocostas5.

Las personas tenemos capacidad para entender la información a la que accedemos. Es recomendable que esta información sea comprensible y satisfaga las necesidades de alfabetización de las personas a las que va dirigido, haciendo uso de un lenguaje corto, conciso y escrito con lenguaje llano y mejor si alterna texto y pictogramas.

Otra capacidad de las personas es valorar esta información, en otras palabras, emitir un juicio sobre la información a la que hemos accedido para valorar si es verídica y buena para nuestra salud y la de nuestra comunidad, para prevenir el riesgo de infección por coronavirus y para mantenernos sanos durante estos días de confinamiento. Ante la duda, se recomienda siempre contrastarla con las fuentes oficiales.

Durante estos días de confinamiento, estamos leyendo informaciones relacionadas con inventos surrealistas y sustancias milagrosas para protegerse del virus, e incluso informaciones que corren como la pólvora en las redes sociales como la recomendación de cerrar ventanas a una determinada hora porque tenía que venir el ejército a rociar desinfectante en los pueblos y ciudades de Cataluña. Por responsabilidad colectiva, animamos a cortar la difusión de estas informaciones si una vez contrastadas con fuentes oficiales se detecta que la noticia es falsa.

Finalmente, las personas tenemos la capacidad de aplicar, de poner en la práctica, aquella información que permitirá mejorar nuestra salud y la de las personas queridas. Y en este sentido, tenemos la responsabilidad individual y colectiva de mantenernos confinados en casa y solo salir para la compra de medicamentos y alimentos y con las medidas de protección adecuadas.

Vivimos tiempos difíciles, pero si somos capaces de reinventarnos, pueden convertirse en una oportunidad.

 

Bibliografía

 

1. Garcia-Codina O, Juvinyà-Canal D, Amil-Bujan P, Bertran-Noguer C, González-Mestre MA, Masachs-Fatjo E, et al. Determinants of health literacy in the general population: results of the Catalan health survey. BMC Public Health. 2019;19(1):1122.

2. Sørensen K, Van den Broucke S, Fullam J, Doyle G, Pelikan J, Slonska Z, et al. Health literacy and public health: A systematic review and integration of definitions and models. BMC Public Health. 2012;12(1):80.

3. International Union for Health Promotion and Education. IUHPE Position statement on health literacy: A practical vision for a health literate world. Vol. May. Paris: IUHPE Global Working Group on Health Literacy; 2018. p. 27.

4.  COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed [Internet]. [citat 23 març 2020]. Disponible a: https://theconversation.com/covid-19-a-guide-to-good-practice-on-keeping-people-well-informed-134046#comments-container

5. Zarocostas J. How to fight an infodemic. Lancet. 2020;395(10225):676. 

 


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Libros, artículos e informes

COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed 

G. del Pozo, J. ¿Cómo sería una respuesta comunitaria al coronavirus?

How the COVID-19 Lockdown Affected Gender Inequality in Paid and Unpaid Work in Spain

Padilla J. ¿A quién vamos a dejar morir? Madrid: Capitán Swing; 2019. 176 p.


NOTA: bepSALUT pone estos contenidos a disposición pública con finalidades de información e investigación. En ningún caso se hace responsable de las informaciones, opiniones o conceptos que se expresan en ellos.


 

  Càtedra de Promoció de la Salut

  C/ Pic de Peguera, 15 

  Parc Científic i Tecnològic
  17003  Girona

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  catedrapromociosalut@udg.edu

 

 

  Amb el suport de 

 

Editorial

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16
2020

Posted 2 years 121 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Sílvia Espinal Utgés

Cátedra de Promoción de la Salud de la Universidad de Girona 

Según un estudio reciente, la ciudadanía de Cataluña tiene un buen nivel de alfabetización en salud1 que según la definición de Sørensen et al.2 significa que tiene buenos conocimientos, motivación y competencias para acceder, entender y apreciar información sobre salud, para tomar decisiones saludables, prevenir enfermedades y promover su salud y la de su comunidad. No obstante, durante una situación extraordinaria como es el confinamiento para frenar la propagación de la Covid-19, estas capacidades se ponen a prueba, pues se percibe que circula mucha información y no toda es verídica, y aún así sigue circulando.

Partiendo de la plena conciencia de que esta situación de alarma acentúa que las personas actúen desde la incertidumbre y el miedo, queremos reflexionar sobre el papel de la alfabetización como determinante de la salut3, y sobre las competencias de las personas en relación con la gestión de la información sobre salud durante el confinamiento en esta crisis sanitaria.

Hoy en día, el uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales está ampliamente entendido en todas las franjas de edad y clase social. Por ello, el acceso a la información sobre salud y sobre la enfermedad del coronavirus está bastante generalizado, sin embargo, y conscientes de que ciertos colectivos vulnerables no disponen de este acceso, animamos a facilitar el acceso a esta información a aquellos miembros de nuestra comunidad que detectamos que tienen dificultad en acceder a la información, imprimiendo por ejemplo información contrastada y facilitándola.

Además, el acceso a la información es muy extensa y cambiante. Por un lado, disponemos de información en páginas web de organismos y autoridades sanitarias y cuentas oficiales en redes sociales. Por otra, nos llega mucha información a través de los chats, mucha de ella falsa y de la que no se suele citar la fuente. En este sentido, la recomendación es seguir siempre canales oficiales como la web que el Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña ha habilitado, un espacio web específico con información relacionada con el coronavirus (https://web.gencat.cat/ca/coronavirus /). La Unión Internacional de Promoción y Educación para la Salud (UIHPE) ha habilitado también un espacio en su web con información sobre la Covid-19 de organismos internacionales (Organización Mundial de la Salud, Comisión Europea y Naciones Unidas), y miembros de la unión (https : //www.iuhpe.org/index.php/en/iuhpenews/1360-covid-19-resources). Por último, destacamos una guía de buenas prácticas para mantener informada a las personas elaborada por Orkan Okan et al4, y un artículo de la OMS de lucha contra la desinformación o "infodèmia" de John Zarocostas5.

Las personas tenemos capacidad para entender la información a la que accedemos. Es recomendable que esta información sea comprensible y satisfaga las necesidades de alfabetización de las personas a las que va dirigido, haciendo uso de un lenguaje corto, conciso y escrito con lenguaje llano y mejor si alterna texto y pictogramas.

Otra capacidad de las personas es valorar esta información, en otras palabras, emitir un juicio sobre la información a la que hemos accedido para valorar si es verídica y buena para nuestra salud y la de nuestra comunidad, para prevenir el riesgo de infección por coronavirus y para mantenernos sanos durante estos días de confinamiento. Ante la duda, se recomienda siempre contrastarla con las fuentes oficiales.

Durante estos días de confinamiento, estamos leyendo informaciones relacionadas con inventos surrealistas y sustancias milagrosas para protegerse del virus, e incluso informaciones que corren como la pólvora en las redes sociales como la recomendación de cerrar ventanas a una determinada hora porque tenía que venir el ejército a rociar desinfectante en los pueblos y ciudades de Cataluña. Por responsabilidad colectiva, animamos a cortar la difusión de estas informaciones si una vez contrastadas con fuentes oficiales se detecta que la noticia es falsa.

Finalmente, las personas tenemos la capacidad de aplicar, de poner en la práctica, aquella información que permitirá mejorar nuestra salud y la de las personas queridas. Y en este sentido, tenemos la responsabilidad individual y colectiva de mantenernos confinados en casa y solo salir para la compra de medicamentos y alimentos y con las medidas de protección adecuadas.

Vivimos tiempos difíciles, pero si somos capaces de reinventarnos, pueden convertirse en una oportunidad.

 

Bibliografía

 

1. Garcia-Codina O, Juvinyà-Canal D, Amil-Bujan P, Bertran-Noguer C, González-Mestre MA, Masachs-Fatjo E, et al. Determinants of health literacy in the general population: results of the Catalan health survey. BMC Public Health. 2019;19(1):1122.

2. Sørensen K, Van den Broucke S, Fullam J, Doyle G, Pelikan J, Slonska Z, et al. Health literacy and public health: A systematic review and integration of definitions and models. BMC Public Health. 2012;12(1):80.

3. International Union for Health Promotion and Education. IUHPE Position statement on health literacy: A practical vision for a health literate world. Vol. May. Paris: IUHPE Global Working Group on Health Literacy; 2018. p. 27.

4.  COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed [Internet]. [citat 23 març 2020]. Disponible a: https://theconversation.com/covid-19-a-guide-to-good-practice-on-keeping-people-well-informed-134046#comments-container

5. Zarocostas J. How to fight an infodemic. Lancet. 2020;395(10225):676. 

 


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Cátedra de Promoción de la Salud de la Universidad de Girona 

Según un estudio reciente, la ciudadanía de Cataluña tiene un buen nivel de alfabetización en salud1 que según la definición de Sørensen et al.2 significa que tiene buenos conocimientos, motivación y competencias para acceder, entender y apreciar información sobre salud, para tomar decisiones saludables, prevenir enfermedades y promover su salud y la de su comunidad. No obstante, durante una situación extraordinaria como es el confinamiento para frenar la propagación de la Covid-19, estas capacidades se ponen a prueba, pues se percibe que circula mucha información y no toda es verídica, y aún así sigue circulando.

Partiendo de la plena conciencia de que esta situación de alarma acentúa que las personas actúen desde la incertidumbre y el miedo, queremos reflexionar sobre el papel de la alfabetización como determinante de la salut3, y sobre las competencias de las personas en relación con la gestión de la información sobre salud durante el confinamiento en esta crisis sanitaria.

Hoy en día, el uso de las nuevas tecnologías y de las redes sociales está ampliamente entendido en todas las franjas de edad y clase social. Por ello, el acceso a la información sobre salud y sobre la enfermedad del coronavirus está bastante generalizado, sin embargo, y conscientes de que ciertos colectivos vulnerables no disponen de este acceso, animamos a facilitar el acceso a esta información a aquellos miembros de nuestra comunidad que detectamos que tienen dificultad en acceder a la información, imprimiendo por ejemplo información contrastada y facilitándola.

Además, el acceso a la información es muy extensa y cambiante. Por un lado, disponemos de información en páginas web de organismos y autoridades sanitarias y cuentas oficiales en redes sociales. Por otra, nos llega mucha información a través de los chats, mucha de ella falsa y de la que no se suele citar la fuente. En este sentido, la recomendación es seguir siempre canales oficiales como la web que el Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña ha habilitado, un espacio web específico con información relacionada con el coronavirus (https://web.gencat.cat/ca/coronavirus /). La Unión Internacional de Promoción y Educación para la Salud (UIHPE) ha habilitado también un espacio en su web con información sobre la Covid-19 de organismos internacionales (Organización Mundial de la Salud, Comisión Europea y Naciones Unidas), y miembros de la unión (https : //www.iuhpe.org/index.php/en/iuhpenews/1360-covid-19-resources). Por último, destacamos una guía de buenas prácticas para mantener informada a las personas elaborada por Orkan Okan et al4, y un artículo de la OMS de lucha contra la desinformación o "infodèmia" de John Zarocostas5.

Las personas tenemos capacidad para entender la información a la que accedemos. Es recomendable que esta información sea comprensible y satisfaga las necesidades de alfabetización de las personas a las que va dirigido, haciendo uso de un lenguaje corto, conciso y escrito con lenguaje llano y mejor si alterna texto y pictogramas.

Otra capacidad de las personas es valorar esta información, en otras palabras, emitir un juicio sobre la información a la que hemos accedido para valorar si es verídica y buena para nuestra salud y la de nuestra comunidad, para prevenir el riesgo de infección por coronavirus y para mantenernos sanos durante estos días de confinamiento. Ante la duda, se recomienda siempre contrastarla con las fuentes oficiales.

Durante estos días de confinamiento, estamos leyendo informaciones relacionadas con inventos surrealistas y sustancias milagrosas para protegerse del virus, e incluso informaciones que corren como la pólvora en las redes sociales como la recomendación de cerrar ventanas a una determinada hora porque tenía que venir el ejército a rociar desinfectante en los pueblos y ciudades de Cataluña. Por responsabilidad colectiva, animamos a cortar la difusión de estas informaciones si una vez contrastadas con fuentes oficiales se detecta que la noticia es falsa.

Finalmente, las personas tenemos la capacidad de aplicar, de poner en la práctica, aquella información que permitirá mejorar nuestra salud y la de las personas queridas. Y en este sentido, tenemos la responsabilidad individual y colectiva de mantenernos confinados en casa y solo salir para la compra de medicamentos y alimentos y con las medidas de protección adecuadas.

Vivimos tiempos difíciles, pero si somos capaces de reinventarnos, pueden convertirse en una oportunidad.

 

Bibliografía

 

1. Garcia-Codina O, Juvinyà-Canal D, Amil-Bujan P, Bertran-Noguer C, González-Mestre MA, Masachs-Fatjo E, et al. Determinants of health literacy in the general population: results of the Catalan health survey. BMC Public Health. 2019;19(1):1122.

2. Sørensen K, Van den Broucke S, Fullam J, Doyle G, Pelikan J, Slonska Z, et al. Health literacy and public health: A systematic review and integration of definitions and models. BMC Public Health. 2012;12(1):80.

3. International Union for Health Promotion and Education. IUHPE Position statement on health literacy: A practical vision for a health literate world. Vol. May. Paris: IUHPE Global Working Group on Health Literacy; 2018. p. 27.

4.  COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed [Internet]. [citat 23 març 2020]. Disponible a: https://theconversation.com/covid-19-a-guide-to-good-practice-on-keeping-people-well-informed-134046#comments-container

5. Zarocostas J. How to fight an infodemic. Lancet. 2020;395(10225):676. 

 



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