bepSALUT

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nov.
14
2016

Posted 5 years 276 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Para mí, una de las dimensiones más importantes de la Carta de Ottawa para la promoción de la salud siempre ha sido la piedra angular de este concepto en la vida cotidiana, la que hace que la promoción de la salud sea un planteamiento que no sólo está abierto a los profesionales, sino a todos. Según este paradigma, la salud se crea en el contexto de la vida cotidiana donde las personas viven, aman, trabajan, juegan, compran, buscan en internet, viajan, ... La Comisión sobre los determinantes sociales de la salud recogió este pensamiento cuando declaró que los determinantes sociales son "las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen".

Por ello el enfoque que configura la promoción de la salud es tan fundamental: porque diariamente se nos reta a crear entornos en los que las personas puedan vivir vidas saludables y hacer elecciones saludables. Este es el pensamiento sistémico que llevó a la creación de la gran variedad de proyectos: escuelas, universidades y lugares de trabajo que promueven la salud, ciudades saludables y pueblos saludables. Actualmente, hemos empezado a expandirse al mundo virtual y, sobre todo, en torno a los consumidores como, por ejemplo, en los supermercados. También entendemos mejor cómo están formados estos entornos mediante flujos de capital transnacional, y no sólo mediante la actuación local.

Este enfoque no trataba de presentar la "promoción de la salud en..." un entorno específico, sino que quería transformar este enfoque para que contribuyera a la salud; lo que implicaba tanto una amplia gama de cambios estructurales como de cambios de mentalidad. Ahora entendemos que para cada entorno necesitamos crear sinergias y beneficios para ambas partes (como, por ejemplo, entre la salud y la educación), porque intentamos darnos cuenta de cuáles son los diferentes retos a los que se enfrentan las personas a su vida cotidiana. Mientras que las políticas trabajan aisladamente, las personas no viven sus vidas de esta manera.

Muchos de los retos locales de hoy en día están relacionados con los principales cambios globales, como el cambio climático. Así pues, la creación de un transporte y de un concepto de movilidad activos en la ciudad, con carriles bici, espacios peatonales seguros y un transporte público asequible, representan un beneficio tanto para el medio ambiente como para la salud. Los parques contribuyen tanto al capital social de la ciudad como al medio ambiente. Esta es la razón por la que muchas ciudades han comenzado a comprometerse en redes globales, porque si las cosas no van bien ellos serán los primeros afectados. Para ello necesitan actuar conjuntamente.

Para promover la salud en el contexto de la vida cotidiana se necesita proteger los bienes públicos. Mientras que la salud está basada en un valor y también instruye a la población, también requiere de la actuación determinada de parte del gobierno a todos los niveles. Destacan dos cuestiones: los determinantes sociales de la salud y la necesidad de eliminar las desigualdades mediante políticas gubernamentales, y el reto de contrarrestar los determinantes comerciales de la salud. Las políticas que no dejen a nadie atrás han sido difíciles de aplicar en épocas de austeridad. Las lecciones de luchar contra el tabaco se pueden adaptar y aplicar a muchos ámbitos diversos de los determinantes comerciales. Los países y las ciudades han luchado activamente contra la comida rápida y los refrescos dulces y han sido pioneros en la creación de nuevos impuestos, como el impuesto de las bebidas gaseosas. Sabemos que la salud necesita inversiones, cambios estructurales, comunidades y personas activas, así como un servicio sanitario dedicado a la prevención y la promoción de la salud.

Lo bonito de este enfoque es que todo el mundo puede contribuir y que los pequeños cambios (que puede llevar a cabo tanto cada persona como cada institución y organización) pueden influir en el cambio. La comida que sirve un club deportivo para el desayuno, las bebidas que elegimos cuando invitamos a nuestros amigos, los productos que hay en la cafetería de la universidad.... aunque no pueden sustituir a los cambios de las políticas estructurales, sí pueden crear el clima en el que la transformación resulte posible. Una de las acciones más políticas que hacemos cada día es elegir lo que comemos.

Evidentemente, utilizaríamos lenguajes diferentes y tendríamos prioridades diferentes si tuviéramos que escribir la carta hoy, pero es extraordinaria la manera en que las estrategias de Ottawa han resistido la prueba del tiempo. De hecho, hasta cierto punto, ahora se están redescubriendo, porque nos enfrentamos a los límites de las estrategias vertical y del comportamiento. Ahora bien, hay motivos para estar gravemente preocupados: el aumento de las desigualdades y de la inseguridad, la comercialización creciente de la vida cotidiana y los millones de personas en constante movimiento. Estos son ámbitos de actuación que retan los conceptos de la promoción de la salud hace 30 años. Surgen nuevas oportunidades con los objetivos del desarrollo sostenible. Una nueva generación ha de hacer avanzar la agenda de la promoción de la salud.

Ilona Kickbusck

Directora del Centro Mundial de Salud en el Instituto de Posgrado de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra.


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Libros, artículos e informes

COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed 

G. del Pozo, J. ¿Cómo sería una respuesta comunitaria al coronavirus?

How the COVID-19 Lockdown Affected Gender Inequality in Paid and Unpaid Work in Spain

Padilla J. ¿A quién vamos a dejar morir? Madrid: Capitán Swing; 2019. 176 p.


NOTA: bepSALUT pone estos contenidos a disposición pública con finalidades de información e investigación. En ningún caso se hace responsable de las informaciones, opiniones o conceptos que se expresan en ellos.


 

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Editorial

nov.
14
2016

Posted 5 years 276 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Para mí, una de las dimensiones más importantes de la Carta de Ottawa para la promoción de la salud siempre ha sido la piedra angular de este concepto en la vida cotidiana, la que hace que la promoción de la salud sea un planteamiento que no sólo está abierto a los profesionales, sino a todos. Según este paradigma, la salud se crea en el contexto de la vida cotidiana donde las personas viven, aman, trabajan, juegan, compran, buscan en internet, viajan, ... La Comisión sobre los determinantes sociales de la salud recogió este pensamiento cuando declaró que los determinantes sociales son "las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen".

Por ello el enfoque que configura la promoción de la salud es tan fundamental: porque diariamente se nos reta a crear entornos en los que las personas puedan vivir vidas saludables y hacer elecciones saludables. Este es el pensamiento sistémico que llevó a la creación de la gran variedad de proyectos: escuelas, universidades y lugares de trabajo que promueven la salud, ciudades saludables y pueblos saludables. Actualmente, hemos empezado a expandirse al mundo virtual y, sobre todo, en torno a los consumidores como, por ejemplo, en los supermercados. También entendemos mejor cómo están formados estos entornos mediante flujos de capital transnacional, y no sólo mediante la actuación local.

Este enfoque no trataba de presentar la "promoción de la salud en..." un entorno específico, sino que quería transformar este enfoque para que contribuyera a la salud; lo que implicaba tanto una amplia gama de cambios estructurales como de cambios de mentalidad. Ahora entendemos que para cada entorno necesitamos crear sinergias y beneficios para ambas partes (como, por ejemplo, entre la salud y la educación), porque intentamos darnos cuenta de cuáles son los diferentes retos a los que se enfrentan las personas a su vida cotidiana. Mientras que las políticas trabajan aisladamente, las personas no viven sus vidas de esta manera.

Muchos de los retos locales de hoy en día están relacionados con los principales cambios globales, como el cambio climático. Así pues, la creación de un transporte y de un concepto de movilidad activos en la ciudad, con carriles bici, espacios peatonales seguros y un transporte público asequible, representan un beneficio tanto para el medio ambiente como para la salud. Los parques contribuyen tanto al capital social de la ciudad como al medio ambiente. Esta es la razón por la que muchas ciudades han comenzado a comprometerse en redes globales, porque si las cosas no van bien ellos serán los primeros afectados. Para ello necesitan actuar conjuntamente.

Para promover la salud en el contexto de la vida cotidiana se necesita proteger los bienes públicos. Mientras que la salud está basada en un valor y también instruye a la población, también requiere de la actuación determinada de parte del gobierno a todos los niveles. Destacan dos cuestiones: los determinantes sociales de la salud y la necesidad de eliminar las desigualdades mediante políticas gubernamentales, y el reto de contrarrestar los determinantes comerciales de la salud. Las políticas que no dejen a nadie atrás han sido difíciles de aplicar en épocas de austeridad. Las lecciones de luchar contra el tabaco se pueden adaptar y aplicar a muchos ámbitos diversos de los determinantes comerciales. Los países y las ciudades han luchado activamente contra la comida rápida y los refrescos dulces y han sido pioneros en la creación de nuevos impuestos, como el impuesto de las bebidas gaseosas. Sabemos que la salud necesita inversiones, cambios estructurales, comunidades y personas activas, así como un servicio sanitario dedicado a la prevención y la promoción de la salud.

Lo bonito de este enfoque es que todo el mundo puede contribuir y que los pequeños cambios (que puede llevar a cabo tanto cada persona como cada institución y organización) pueden influir en el cambio. La comida que sirve un club deportivo para el desayuno, las bebidas que elegimos cuando invitamos a nuestros amigos, los productos que hay en la cafetería de la universidad.... aunque no pueden sustituir a los cambios de las políticas estructurales, sí pueden crear el clima en el que la transformación resulte posible. Una de las acciones más políticas que hacemos cada día es elegir lo que comemos.

Evidentemente, utilizaríamos lenguajes diferentes y tendríamos prioridades diferentes si tuviéramos que escribir la carta hoy, pero es extraordinaria la manera en que las estrategias de Ottawa han resistido la prueba del tiempo. De hecho, hasta cierto punto, ahora se están redescubriendo, porque nos enfrentamos a los límites de las estrategias vertical y del comportamiento. Ahora bien, hay motivos para estar gravemente preocupados: el aumento de las desigualdades y de la inseguridad, la comercialización creciente de la vida cotidiana y los millones de personas en constante movimiento. Estos son ámbitos de actuación que retan los conceptos de la promoción de la salud hace 30 años. Surgen nuevas oportunidades con los objetivos del desarrollo sostenible. Una nueva generación ha de hacer avanzar la agenda de la promoción de la salud.

Ilona Kickbusck

Directora del Centro Mundial de Salud en el Instituto de Posgrado de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra.


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La salud es un recurso de la vida cotidiana

Para mí, una de las dimensiones más importantes de la Carta de Ottawa para la promoción de la salud siempre ha sido la piedra angular de este concepto en la vida cotidiana, la que hace que la promoción de la salud sea un planteamiento que no sólo está abierto a los profesionales, sino a todos. Según este paradigma, la salud se crea en el contexto de la vida cotidiana donde las personas viven, aman, trabajan, juegan, compran, buscan en internet, viajan, ... La Comisión sobre los determinantes sociales de la salud recogió este pensamiento cuando declaró que los determinantes sociales son "las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan, viven y envejecen".

Por ello el enfoque que configura la promoción de la salud es tan fundamental: porque diariamente se nos reta a crear entornos en los que las personas puedan vivir vidas saludables y hacer elecciones saludables. Este es el pensamiento sistémico que llevó a la creación de la gran variedad de proyectos: escuelas, universidades y lugares de trabajo que promueven la salud, ciudades saludables y pueblos saludables. Actualmente, hemos empezado a expandirse al mundo virtual y, sobre todo, en torno a los consumidores como, por ejemplo, en los supermercados. También entendemos mejor cómo están formados estos entornos mediante flujos de capital transnacional, y no sólo mediante la actuación local.

Este enfoque no trataba de presentar la "promoción de la salud en..." un entorno específico, sino que quería transformar este enfoque para que contribuyera a la salud; lo que implicaba tanto una amplia gama de cambios estructurales como de cambios de mentalidad. Ahora entendemos que para cada entorno necesitamos crear sinergias y beneficios para ambas partes (como, por ejemplo, entre la salud y la educación), porque intentamos darnos cuenta de cuáles son los diferentes retos a los que se enfrentan las personas a su vida cotidiana. Mientras que las políticas trabajan aisladamente, las personas no viven sus vidas de esta manera.

Muchos de los retos locales de hoy en día están relacionados con los principales cambios globales, como el cambio climático. Así pues, la creación de un transporte y de un concepto de movilidad activos en la ciudad, con carriles bici, espacios peatonales seguros y un transporte público asequible, representan un beneficio tanto para el medio ambiente como para la salud. Los parques contribuyen tanto al capital social de la ciudad como al medio ambiente. Esta es la razón por la que muchas ciudades han comenzado a comprometerse en redes globales, porque si las cosas no van bien ellos serán los primeros afectados. Para ello necesitan actuar conjuntamente.

Para promover la salud en el contexto de la vida cotidiana se necesita proteger los bienes públicos. Mientras que la salud está basada en un valor y también instruye a la población, también requiere de la actuación determinada de parte del gobierno a todos los niveles. Destacan dos cuestiones: los determinantes sociales de la salud y la necesidad de eliminar las desigualdades mediante políticas gubernamentales, y el reto de contrarrestar los determinantes comerciales de la salud. Las políticas que no dejen a nadie atrás han sido difíciles de aplicar en épocas de austeridad. Las lecciones de luchar contra el tabaco se pueden adaptar y aplicar a muchos ámbitos diversos de los determinantes comerciales. Los países y las ciudades han luchado activamente contra la comida rápida y los refrescos dulces y han sido pioneros en la creación de nuevos impuestos, como el impuesto de las bebidas gaseosas. Sabemos que la salud necesita inversiones, cambios estructurales, comunidades y personas activas, así como un servicio sanitario dedicado a la prevención y la promoción de la salud.

Lo bonito de este enfoque es que todo el mundo puede contribuir y que los pequeños cambios (que puede llevar a cabo tanto cada persona como cada institución y organización) pueden influir en el cambio. La comida que sirve un club deportivo para el desayuno, las bebidas que elegimos cuando invitamos a nuestros amigos, los productos que hay en la cafetería de la universidad.... aunque no pueden sustituir a los cambios de las políticas estructurales, sí pueden crear el clima en el que la transformación resulte posible. Una de las acciones más políticas que hacemos cada día es elegir lo que comemos.

Evidentemente, utilizaríamos lenguajes diferentes y tendríamos prioridades diferentes si tuviéramos que escribir la carta hoy, pero es extraordinaria la manera en que las estrategias de Ottawa han resistido la prueba del tiempo. De hecho, hasta cierto punto, ahora se están redescubriendo, porque nos enfrentamos a los límites de las estrategias vertical y del comportamiento. Ahora bien, hay motivos para estar gravemente preocupados: el aumento de las desigualdades y de la inseguridad, la comercialización creciente de la vida cotidiana y los millones de personas en constante movimiento. Estos son ámbitos de actuación que retan los conceptos de la promoción de la salud hace 30 años. Surgen nuevas oportunidades con los objetivos del desarrollo sostenible. Una nueva generación ha de hacer avanzar la agenda de la promoción de la salud.

Ilona Kickbusck

Directora del Centro Mundial de Salud en el Instituto de Posgrado de Estudios Internacionales y de Desarrollo de Ginebra.



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