bepSALUT

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jun.
14
2016

Posted 6 years 64 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Promoción de la salud y empoderamiento

La salud y su promoción dependen de los contextos sociales y culturales. Las desigualdades sociales se traducen en desigualdades en salud, por lo que la mejora de los determinantes es una responsabilidad compartida. La promoción de la salud que se define como el proceso de capacitar a las personas y las comunidades para incrementar el control sobre los determinantes de salud, implica el enfoque de empoderamiento comunitario de las intervenciones. Este es un concepto multidimensional que consiste en que las personas y grupos que se encuentran fuera del sistema de decisiones se introduzcan en el mismo, abordando las diferentes dimensiones desde la personal a la organizacional y comunitaria. Ello supone un cambio de las relaciones de poder que  consistiría en pasar del “poder sobre” al poder “para”, “con” y “desde”. La definición del poder en términos generativos (suma positiva) contrasta con la que se realiza en términos de dominación y obediencia (suma cero).

Este enfoque es indispensable en el cambio de una promoción de la salud enfocada a la prevención a otra de carácter positivo, basada en un modelo salutogénico en que toman importancia los activos en salud, es decir, todo aquello que potencie y aumente la capacidad personal y comunitaria para mejorar la salud.

Estrategias para una promoción de la salud empoderante

Las iniciativas de promoción de la salud, desde este enfoque promueven la equidad y deben seguir los principios de capacitación de los actores, participación, carácter intersectorial y de multiplicidad de estrategias teniendo en cuenta la heterogeneidad de escenarios. Asimismo, debe tener un carácter holístico que aborde la realidad en todas sus dimensiones y que posibilite la participación en todos los momentos del proceso, desde la detección de necesidades a la evaluación, enfatizando en el control de la toma de decisiones por parte de la comunidad.

El empoderamiento es el fin y el medio para un desarrollo comunitario sostenible. Metodológicamente se traduce en procesos fundamentados en una pedagogía crítica -cuyo autor más influyente ha sido Paulo Freire- que supongan una concientización de las personas, es decir, el paso de una conciencia “no reflexiva” a una conciencia “crítica”. Estos procesos, que serían de ACCIÓN-REFLEXIÓN-ACCIÓN, parten de la propia experiencia significativa sobre la que se reflexiona, mediante el diálogo y la problematización, y se pasa a una acción que supone un cambio personal y social con la toma de decisiones autónomas. Se trata de querer participar (motivación), saber participar (capacitación) y poder participar (organización).

En este marco metodológico proponemos un instrumento muy interesante como es la Investigación – Acción participativa, una acción integrada en la que se aúna investigación, formación y cambio social.

El trabajo con grupos es un medio privilegiado para el desarrollo de estos procesos, lo que nos llevará a plantear, en nuestro mundo globalizado, quienes son los actores y a volver a dar sentido, al territorio, al “lugar”, como espacio físico de encuentro, pero también cultural y simbólico.

Podemos concluir que el empoderamiento comunitario es consustancial a la promoción de la salud lo que conlleva una necesaria redefinición del rol de los agentes implicados, con un nuevo papel de experto o profesional y el cambio en las culturas organizativas de los servicios y de las formas de participación. 

 

Mar Rodríguez Beltrán

Departamento de Psicología y Sociología

Universidad de Zaragoza 


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Libros, artículos e informes

COVID-19: a guide to good practice on keeping people well informed 

G. del Pozo, J. ¿Cómo sería una respuesta comunitaria al coronavirus?

How the COVID-19 Lockdown Affected Gender Inequality in Paid and Unpaid Work in Spain

Padilla J. ¿A quién vamos a dejar morir? Madrid: Capitán Swing; 2019. 176 p.


NOTA: bepSALUT pone estos contenidos a disposición pública con finalidades de información e investigación. En ningún caso se hace responsable de las informaciones, opiniones o conceptos que se expresan en ellos.


 

  Càtedra de Promoció de la Salut

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Editorial

jun.
14
2016

Posted 6 years 64 days ago ago by M. ISABEL AREVALO MASERO

Promoción de la salud y empoderamiento

La salud y su promoción dependen de los contextos sociales y culturales. Las desigualdades sociales se traducen en desigualdades en salud, por lo que la mejora de los determinantes es una responsabilidad compartida. La promoción de la salud que se define como el proceso de capacitar a las personas y las comunidades para incrementar el control sobre los determinantes de salud, implica el enfoque de empoderamiento comunitario de las intervenciones. Este es un concepto multidimensional que consiste en que las personas y grupos que se encuentran fuera del sistema de decisiones se introduzcan en el mismo, abordando las diferentes dimensiones desde la personal a la organizacional y comunitaria. Ello supone un cambio de las relaciones de poder que  consistiría en pasar del “poder sobre” al poder “para”, “con” y “desde”. La definición del poder en términos generativos (suma positiva) contrasta con la que se realiza en términos de dominación y obediencia (suma cero).

Este enfoque es indispensable en el cambio de una promoción de la salud enfocada a la prevención a otra de carácter positivo, basada en un modelo salutogénico en que toman importancia los activos en salud, es decir, todo aquello que potencie y aumente la capacidad personal y comunitaria para mejorar la salud.

Estrategias para una promoción de la salud empoderante

Las iniciativas de promoción de la salud, desde este enfoque promueven la equidad y deben seguir los principios de capacitación de los actores, participación, carácter intersectorial y de multiplicidad de estrategias teniendo en cuenta la heterogeneidad de escenarios. Asimismo, debe tener un carácter holístico que aborde la realidad en todas sus dimensiones y que posibilite la participación en todos los momentos del proceso, desde la detección de necesidades a la evaluación, enfatizando en el control de la toma de decisiones por parte de la comunidad.

El empoderamiento es el fin y el medio para un desarrollo comunitario sostenible. Metodológicamente se traduce en procesos fundamentados en una pedagogía crítica -cuyo autor más influyente ha sido Paulo Freire- que supongan una concientización de las personas, es decir, el paso de una conciencia “no reflexiva” a una conciencia “crítica”. Estos procesos, que serían de ACCIÓN-REFLEXIÓN-ACCIÓN, parten de la propia experiencia significativa sobre la que se reflexiona, mediante el diálogo y la problematización, y se pasa a una acción que supone un cambio personal y social con la toma de decisiones autónomas. Se trata de querer participar (motivación), saber participar (capacitación) y poder participar (organización).

En este marco metodológico proponemos un instrumento muy interesante como es la Investigación – Acción participativa, una acción integrada en la que se aúna investigación, formación y cambio social.

El trabajo con grupos es un medio privilegiado para el desarrollo de estos procesos, lo que nos llevará a plantear, en nuestro mundo globalizado, quienes son los actores y a volver a dar sentido, al territorio, al “lugar”, como espacio físico de encuentro, pero también cultural y simbólico.

Podemos concluir que el empoderamiento comunitario es consustancial a la promoción de la salud lo que conlleva una necesaria redefinición del rol de los agentes implicados, con un nuevo papel de experto o profesional y el cambio en las culturas organizativas de los servicios y de las formas de participación. 

 

Mar Rodríguez Beltrán

Departamento de Psicología y Sociología

Universidad de Zaragoza 


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Promoción de la salud y empoderamiento

La salud y su promoción dependen de los contextos sociales y culturales. Las desigualdades sociales se traducen en desigualdades en salud, por lo que la mejora de los determinantes es una responsabilidad compartida. La promoción de la salud que se define como el proceso de capacitar a las personas y las comunidades para incrementar el control sobre los determinantes de salud, implica el enfoque de empoderamiento comunitario de las intervenciones. Este es un concepto multidimensional que consiste en que las personas y grupos que se encuentran fuera del sistema de decisiones se introduzcan en el mismo, abordando las diferentes dimensiones desde la personal a la organizacional y comunitaria. Ello supone un cambio de las relaciones de poder que  consistiría en pasar del “poder sobre” al poder “para”, “con” y “desde”. La definición del poder en términos generativos (suma positiva) contrasta con la que se realiza en términos de dominación y obediencia (suma cero).

Este enfoque es indispensable en el cambio de una promoción de la salud enfocada a la prevención a otra de carácter positivo, basada en un modelo salutogénico en que toman importancia los activos en salud, es decir, todo aquello que potencie y aumente la capacidad personal y comunitaria para mejorar la salud.

Estrategias para una promoción de la salud empoderante

Las iniciativas de promoción de la salud, desde este enfoque promueven la equidad y deben seguir los principios de capacitación de los actores, participación, carácter intersectorial y de multiplicidad de estrategias teniendo en cuenta la heterogeneidad de escenarios. Asimismo, debe tener un carácter holístico que aborde la realidad en todas sus dimensiones y que posibilite la participación en todos los momentos del proceso, desde la detección de necesidades a la evaluación, enfatizando en el control de la toma de decisiones por parte de la comunidad.

El empoderamiento es el fin y el medio para un desarrollo comunitario sostenible. Metodológicamente se traduce en procesos fundamentados en una pedagogía crítica -cuyo autor más influyente ha sido Paulo Freire- que supongan una concientización de las personas, es decir, el paso de una conciencia “no reflexiva” a una conciencia “crítica”. Estos procesos, que serían de ACCIÓN-REFLEXIÓN-ACCIÓN, parten de la propia experiencia significativa sobre la que se reflexiona, mediante el diálogo y la problematización, y se pasa a una acción que supone un cambio personal y social con la toma de decisiones autónomas. Se trata de querer participar (motivación), saber participar (capacitación) y poder participar (organización).

En este marco metodológico proponemos un instrumento muy interesante como es la Investigación – Acción participativa, una acción integrada en la que se aúna investigación, formación y cambio social.

El trabajo con grupos es un medio privilegiado para el desarrollo de estos procesos, lo que nos llevará a plantear, en nuestro mundo globalizado, quienes son los actores y a volver a dar sentido, al territorio, al “lugar”, como espacio físico de encuentro, pero también cultural y simbólico.

Podemos concluir que el empoderamiento comunitario es consustancial a la promoción de la salud lo que conlleva una necesaria redefinición del rol de los agentes implicados, con un nuevo papel de experto o profesional y el cambio en las culturas organizativas de los servicios y de las formas de participación. 

 

Mar Rodríguez Beltrán

Departamento de Psicología y Sociología

Universidad de Zaragoza 



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