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COVID-19, un nuevo reto para la promoción de la salud

Maribel Arévalo Masero

Cátedra de Promoción de la Salud de la Universidad de Girona 

 

Es difícil todavía prever como la crisis generada por la pandemia de la COVID-19 influirá en el futuro de la promoción de la salud en un sentido amplio. Esta no es la primera ni única pandemia en la que este mundo global ha hecho frente desde la carta de Ottawa; el VIH y la crisis económica de 2008 pusieron a prueba las políticas de salud pública y, por extensión, las de promoción de la salud.

Todo lo que hemos aprendido en promoción de la salud desde la Carta de Ottawa hasta la Declaración de Shanghái nos debe permitir poder hacer una aproximación a los factores individuales y colectivos que incidirán en el alcance de esta crisis.

Porque, aunque no sabemos cómo evolucionará la pandemia, sí que ya se levantan voces que nos avisan de que no toda la población se verá afectada por sus efectos de la misma forma. ¿De qué dependerá? Lo que nos dice la promoción de la salud es que la capacidad para hacer frente a sus consecuencias será diferente en función de, no sólo de las capacidades de las personas a nivel individual, sino que también dependerá de su entorno de residencia. De nuevo nuestro código postal tendrá un peso más importante que nuestro código genético (en palabras de, Rafael Cofiño [2013] en "Tú Código postal es más Importante para tu salud que tú código genético")

A nivel individual, aquellas personas con recursos para entender la situación y actuar en consecuencia (personas apoderadas) muy probablemente podrán gestionar mejor los efectos de la crisis.

Pero, por otra parte, tal y como advierte la Organización Mundial de la Salud, las circunstancias en las que las personas desarrollan su ciclo vital, conocidos como determinantes sociales de la salud, condicionarán, en buena parte, el impacto que la crisis de la COVID-19 tendrá en diferentes colectivos de la población: ¿será el mismo en un barrio con tejido social fuerte y nivel económico y cultural alto que en un barrio con características opuestas? La respuesta nos deberá servir para definir futuras intervenciones en promoción de la salud y mitigar los efectos de la situación presente. La capacidad de anticipar los efectos desiguales de esta crisis, así como las inequidades que tendrán lugar es indiscutiblemente una de las aportaciones clave de la promoción de la salud en este contexto.

La COVID-19 está cambiando la forma de ver el mundo y las relaciones globales. Una vez finalizada esta situación, muy probablemente la globalización no será entendida como hasta ahora lo habíamos vivido. La pandemia ha supuesto un desafío global que está obligando a colaborar de forma sincera y más transparente a gobiernos, organizaciones, centros de conocimiento, industria, sanidad ... con un reto común: resolver esta crisis de salud pública.

Quién sabe si este aprendizaje puede suponer un impulso para trabajar juntos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y poner el foco en crisis de salud pública futuras, como puede ser el cambio climático, que hasta ahora estaban en la agenda pero que, quizás, no eran tratados con la importancia que se merecen. Quién sabe si la COVID-19 puede ser también una oportunidad para transformar el mundo.