Artículos

Números anteriores

Todas las entradas

Subscripción

Artículos

Activos para la Salud y Salutogénesis; emergentes en Salud Pública

Mariano Hernán García. Profesor. Escuela Andaluza de Salud Pública

 

Mariano Hernan El enfoque de la salud pública centrado en la prevención está dando un giro. La tendencia tradicional del siglo XX que, sustentándose en la protección y la prevención, pone el énfasis en la reducción de los factores de riesgo y pretende poner barreras para detener o atenuar sus consecuencias de la enfermedad, está dando poco a poco pasos hacia el enfoque de la salud pública positiva.

La salud positiva es una forma de ver las acciones en salud, focalizando la mirada hacia lo que hace que las personas, las familias y las comunidades aumenten el control sobre su salud y la mejoren. En este modelo que revitaliza la promoción de la salud, ganan valor el patrimonio y los activos para la salud.

La conceptualización de “activos para la salud” y “salud positiva” sigue la lógica de hacer fáciles y accesibles las opciones orientadas al bienestar, crecimiento y envejecimiento saludable. El enfoque como puede verse, es ya tradicional en salud pública aunque se revitaliza gracias al conocimiento desarrollado desde el campo de la medicina social, las ciencias afines a la salud mental y la salud pública no tradicional. Se centra en la óptica no patogénica. Esa óptica conocida también como perspectiva salutogénica (Antonovsky A., 1996) o de la salud positiva (Scales PC., 1999), pone énfasis en el origen de la salud y no en el origen de la enfermedad (Hernán M & Lineros, C., 2010).  

Un activo para la salud se puede definir como cualquier factor o recurso que potencie la capacidad de los individuos, de las comunidades y poblaciones para mantener la salud y el bienestar. (Morgan A., Davis M., & Ziglio, E., 2010). Los enfoques biosicosociales ligados a la creación e implementación de la Atención primaria de salud y la salud comunitaria , así como los marcos conceptuales relacionados con los determinantes sociales de la salud nos sirven para formular preguntas como: ¿Qué ocurre para que algunas persona prosperen y otras enfermen en situaciones similares? ¿Dónde están los factores de éxito para la salud?. Además, otras aportaciones como el modelo de los activos comunitarios (Mcknight, 2010) se sustenta en una metodología que enfatiza en las capacidades, habilidades y recursos de las personas y la fortalezas de la comunidad para descubrir capacidades y talentos individuales, colectivos y ambientales existentes en el contexto. En un proceso diferente a la práctica de inventariar y diagnosticar las deficiencias de individuos y comunidades, el mapa de activos busca las ventajas manejando metodologías diversas (Botello B. et al, 2012) . Este método reconoce que cada comunidad tiene talentos, habilidades, intereses y experiencias que constituyen un valioso arsenal que puede usarse como valor del contexto. 

La práctica desde esta perspectiva salutogénica y del modelo de activos , es un emergente y un reto actual y de futuro para la salud pública en el ámbito comunitario y en el de la clínica, así como en el terreno de la investigación, la evaluación y  la formación de profesionales.

El modelo emergente en Promoción de la Salud está relacionado con lo favorable y positivo para la salud. Superada la pasión healthy por la salud individual y la obsesión por la salud como objetivo en la vida, se trabaja ahora en múltiples enfoques bajo un paradigma que intenta responder a la pregunta ¿qué nos hace vivir mejor?. Pero se necesita evidenciar los efectos de esta renovación sustentada en el Modelo de Activos para la Salud y la Salutogénesis, y hacerlo a partir de las aportaciones de la sociología, la psicología, las teorías del aprendizaje humano y las ciencias de la salud.

Esta perspectiva de la promoción de la salud desde el bienestar es más necesaria ahora, en un contexto de crisis global y cambios económicos profundos, que pueden afectar a las personas y potenciar las desigualdades sociales injustas que repercuten en la salud. El marco conceptual salutogénico (Antonovsky A. , 1996) se centran en los recursos disponibles o los llamados recursos generales de resistencia (GRRs), tanto individuales, como grupales, o comunitarios y en aquello que fortalece o aprovecha el sentido de la coherencia (SOC) y pueden servir a las personas para comprender, manejar y encontrar significado a lo que les ocurre en la vida incluidos  los efectos de las desigualdades estructurales, permitiendo afrontarlas desde la toma de conciencia de lo que somos capaces y de aquello que hay que cambiar socialmente. Estos enfoques están reorientando la acción en salud publica hacia el desarrollo de capacidad que enfatice en la comprensión y el aprendizaje en salud (como bienestar) en todas las fases de la vida - el río e la vida - (Lindstrom B. & Ericksson M., 2009), con especial énfasis en la infancia, la adolescencia y la juventud.

 

 

Referencias

Antonovsky A. (1996). The salutogenic model as a theory to guide health promotion. Health Promot Int, 11, 11–18.

Botello, B., Palacio, S., García, M., Margolles, M., Fernández, F., Hernán, M., Nieto, J., et al. (2012). Metodología para el mapeo de activos de salud en una comunidad. Gaceta Sanitaria. doi:10.1016/j.gaceta.2012.05.006

Hernán,M. Lineros, C. (2010). Los activos para la salud. Promoción de la salud en contextos personales, familiares y sociales. Revista Fundesfam, 2-2.

Lindström, B., & Eriksson, M. (2009). The salutogenic approach to the making of HiAP/healthy public policy: illustrated by a case study. Global health promotion, 16(1), 17–28.

McKnight, J. (2010). Asset Mapping in Communities. En Morgan A., Davies M and Ziglio E (2010) Health Assets in a Global Context: Theory Methods Action. Nueva York, Springer

Morgan, A., Davis. Maggie, & Ziglio, E. (2010). Health Assets in a Global Context: Theory, Methods, Action. Springer.

Scales, P. C. (1999). Reducing risks and building developmental assets: essential actions for promoting adolescent health. The Journal of school health, 69(3), 113–119.