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Trabajo y salud en tiempos de crisis: una lectura en clave de desigualdades

Lucía Artazcoz, Directora de Promoción de la Salud de la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

A pesar de que los recortes en el sistema sanitario puedan tener un impacto negativo sobre la salud e incrementar las desigualdades, una reflexión sobre el impacto de la crisis sobre la salud debe partir de una visión más amplia basada en el hecho que el estado de salud depende fundamentalmente de las condiciones de vida y de trabajo de las personas y que la contribución de la asistencia sanitaria es mucho menor.

Desde el punto de vista de la salud pública, uno de los problemas más preocupantes de la crisis económica es el aumento del paro que se asocia a distintos problemas de salud, principalmente de salud mental, un aumento de los suicidios y un incremento de la violencia. Las razones son diversas, como por ejemplo las dificultades económicas, pero también la desaparición de la principal razón que estructura el día, la pérdida de estatus social, de autoestima y de actividad física y mental.

Existe evidencia científica de que los procesos de reestructuración de empresas en los que se recortan las plantillas, tienen impacto sobre la salud, no solamente de las personas que pierden el trabajo, sino también de las que continúan trabajando. Entre estas, se ha observado un incremento de trastorno ansioso-depresivos relacionados con la incertitud sobre el futuro laboral, un aumento de los conflictos entre compañeros, un incremento del volumen de trabajó en reducirse habitualmente más la mano de obra que las exigencias del trabajo, del tabaquismo y de problemas con la pareja.

En la crisis actual, a la pérdida de trabajo, se añaden la incertitud laboral, la reducción de los salarios, las dificultades económicas de las familias, muchas de ellas muy endeudadas, y la reducción de prestaciones sociales, todos ellos determinantes de la salud. Sin embargo el impacto es más alto en los colectivos desfavorecidos.

La crisis económica, más impacto sobre los colectivos más desfavorecidos

Estudios recientes muestran que los costes de la crisis y de las políticas que se vienen implantando para hacerles frente y satisfacer la banca y las grandes empresas, recaen principalmente sobre las clases trabajadoras. En los países europeos la crisis ha empeorado las desigualdades y, además, la mayoría de los ajustes han afectado a trabajadores y trabajadoras con contratos temporales o de ETTs. Así, el 90% de los puestos de trabajo perdidos en España han sido de trabajadores temporales. Los jóvenes también se han visto muy afectados con un gran aumento de las tasas de paro. El mayor impacto de la crisis en la construcción y la industria manufacturera, donde tradicionalmente predomina la mano de obra masculina, ha sido la principal causa de pérdida de puestos de trabajo entre la población masculina.

Los salarios representan otra fuente de aumento de las desigualdades durante la crisis. En toda Europa han caído los salarios y el poder adquisitivo. Los recortes salariales parecen haber estado más importantes en el sector público, al menos en una primera fase. Además, los recortes presupuestarios aplicados a la administración pública en la mayoría de los países irán seguidos – como ya se ha observado en España, Bulgaria, Grecia, Hungría y Irlanda- de más recortes salariales en el sector público, al lado de reducciones de puestos de trabajo, la cual cosa convierte a los empleados de la administración pública en la categoría de trabajadores más expuestos.

Finalmente, el impacto de la crisis económica actual será superior entre las mujeres. En nuestro entorno, algunas mujeres que eran amas de casa se están reincorporando en el mercado de trabajo y muchas veces lo hacen en situación de explotación ya que se aprovecha su vulnerabilidad económica. Además, es probable que cuando están paradas tengan más dificultades para encontrar un trabajo debido a la posible vuelta de conceptos sexistas que consideran preferible que en épocas de paro elevado sean los hombres quienes tengan un trabajo remunerado. Por otro lado, si tienen responsabilidades familiares la menor provisión de bienes públicos de atención y cura (guarderías, servicios de dependencia, etc.) les hará trabajar más horas ya que, de un lado, no se fomenta la corresponsabilidad y del otro, el aumento del paro masculino y el tener la pareja masculina en casa, en lugar de quitarle problemas de conciliación, los puede aumentar. Todo esto, tendrá un coste en salud, principalmente, en temas de salud mental.