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La atención domiciliaria se inicia con la confianza

Buurtzorg Nederland, una organización de atención a domicilio holandesa, ha recibido interés creciente desde distintas partes del mundo desde el momento de su creación. Buurtzog (que significa atención de barrio en holandés) es un sistema innovador que ha devuelto el valor social a la atención domiciliaria. La profesión, dominada por las obligaciones burocráticas, el aislamiento laboral, y principalmente, por la negación de las competencias profesionales, estaba creando una desafección general entre sus profesionales,

El modelo holandés de atención domiciliaria ha tenido un éxito enorme y un crecimiento exponencial en todo el país. La organización se ha extendido a un rimo vertiginoso y actualmente la forman doscientos cincuenta equipos independientes. Buurtzorg se fundamenta en el retorno de la autoridad a las enfermeras y enfermeros de distrito y a los trabajadores de atención sanitaria de distrito, de la responsabilidad de los pacientes a cada equipo, de restablecer el contacto estrecho con los doctores y las familias y en responsabilizar a los equipos de los resultados financieros.

Desde el punto de vista de la gestión interna Buurtzorg ha informatizado los distintos procesos de trabajo. Los trabajadores no realizan tareas administrativas y un sistema de Intranet permite introducir y consultar los datos de los informes de los pacientes. Las indicaciones, el planeamiento, la programación y los datos personales se guardan en el sistema y los trabajadores tienen mucho más tiempo para la relación con el cliente que en otras organizaciones. Recientemente la gestión informatizada se está substituyendo por una aplicación para teléfono móvil muy completa a través de la cual los trabajadores se pueden comunicar con sus compañeros y no deben acudir a su centro de trabajo para consultar el expediente del paciente, sino que pueden consultar todos los informes desde su propio teléfono móvil. La aplicación también permite registrar el tiempo de trabajo, entrar los datos en los expedientes de los pacientes, localizar el domicilio del paciente, contactar directamente con ellos y con otros profesionales que trabajan en el caso, conocer la propia programación, la disponibilidad de sus compañeros de trabajo, etc.

Este sistema ha aportado unos resultados muy remarcables. No solamente los trabajadores y los clientes se muestran extremadamente satisfechos, sino que la organización ha demostrado ser mucho más eficiente.

 

A continuación la Dra Lenneke Vaandrager nos relata, desde su percepción personal, la situación en la que se encuentra la profesión y como un cambio organizativo como Buurtzorg Nederland puede ayudar a revertir esta tendencia.

 

La atención domiciliaria se inicia con la confianza

 Dra. Lenneke Vaandrager, profesora asociada de la Wageningen University (Países Bajos) y coordinadora de l’European Training Consortium in Public Health and Health Promotion.

 

El envejecimiento de la población y el incremento de personas con enfermedades crónicas ha provocado que encontrar personas suficientemente cualificadas para trabajar en atención doméstica se haya convertido en reto cada vez más difícil. Al mismo tiempo, trabajar en este sector es cada vez más duro. Una mayor atención hacia la eficiencia de costes y los estrictos protocoles de actuación, hace que los trabajadores del sector deban responder de todo aquello que hacen. Todo el mundo conoce historias referentes a que las enfermeras disponen, por ejemplo, de siete minutos para ayudar a los usuarios a ponerse las medias de soporte o de dos minutos para hacer una cama. No existe a penas tiempo para hablar con los usuarios. Consecuentemente las enfermeras a menudo se frustran porque no pueden desempeñar su trabajo de forma adecuada. Esta política burocrática y económica se basa en la idea de que cada minuto se paga con fondos públicos y que hace falta controlar estrictamente como se utiliza este dinero.

Las personas que trabajan en la atención doméstica a menudo han escogido explícitamente este trabajo. Y el salario no es la razón principal, porque pueden ganar mucho más en otros trabajos. La atención a las personas vulnerables que necesitan ayuda y apoyo da a los cuidadores domésticos un sentimiento de que están haciendo un trabajo significativo y hace que el trabajo sea muy complaciente para quien lo realiza. El trabajo proporciona un sentimiento de valúa  personal, da significado a la vida y es importante para nuestra identidad. La razón principal para la cual trabajo como poniente es porque me gusta inspirar a las personas jóvenes y enseñarles sobre la promoción de la salud. Trabajar con placer en la atención domiciliaria es consecuentemente de gran importancia para la salud de los propios trabajadores.

Así pues, actualmente nos encontramos en una época de cambio. Si nos basamos en la investigación, sabemos que hay distintos factores y recursos que son importantes para la salud de los trabajadores: autonomía, control del trabajo, significado de las tareas, agradecimiento, buenos compañeros de trabajo, superiores respetuosos y un entorno de trabajo agradable. Unas buenas condiciones físicas y una vida saludable también pueden ayudar. Sin duda la presión laboral en la atención doméstica es elevada, pero es bien sabido que lo que para unos es presión para otros pueda ser percibido como un reto. Y hacer alguna tarea no ordinaria para un cliente especial o un superior agradable pueda ser muy satisfactorio. Por tanto, los cuidadores domésticos pueden ayudar a obtener unos resultados colectivos de alta calidad. La confianza es de gran importancia para un trabajo saludable. Confianza en que los cuidadores domésticos saben “como hacer su trabajo” y confianza en sus capacidades. No hay necesidad de controlar estos profesionales. Están orgullosos de su trabajo y asumen sus responsabilidades si disponen de las facilidades básicas. La confianza se hace evidente cuando se les permite cometer errores, aprender de estos y se les da espacio para practicar y mejorar las habilidades. Evidentemente, habrá siempre unos pocos trabajadores que no se tomen su trabajo seriamente. Pero, ¿hace falta castigar a todo el sector de la atención sanitaria por este reducido grupo?

Hay ejemplos del sector de la atención sanitaria en los que la confianza con los trabajadores ha dado como resultado unos buenos modelos de práctica. En los Países Bajos tenemos “Atención comunitaria” (Buurtzorg Nederland) que fue fundada en 2006 como una alternativa a un estilo burocrático de ofrecer atención domiciliaria en el país. Se da libertad a las enfermeras para hacer el trabajo de la manera como creen que ha de ser hecho y se les proporciona apoyo de nuevas tecnologías de la información. No se trata solamente de un trabajo más saludable, sino también de enfermeras de coste más efectivo e enfermeras que se responsabilizan de su profesión. Este ejemplo demuestra que dejar hacer y confiar capacita a las enfermeras e incrementa la calidad de la atención.